← Volver a la biblioteca Blog

La accesibilidad digital me devolvió una vida que creía perdida

Tecnología y accesibilidad · 20 jun 2026 · 6 min de lectura

Tecnología y accesibilidad

Si hace doce años alguien me hubiera dicho que acabaría estudiando una ingeniería desde casa, colaborando en una startup tecnológica y escribiendo libros utilizando un dispositivo controlado con la boca, probablemente habría pensado que estaba loco.

Porque hubo un tiempo en el que ni siquiera sabía si volvería a utilizar un ordenador.

Mi vida cambió de golpe en 2014.

Una enfermedad autoinmune me dejó inmóvil de cuello hacia abajo y dependiente de un respirador las veinticuatro horas del día.

Durante mucho tiempo mi mundo se redujo a una habitación de hospital, a máquinas que respiraban por mí y a una incertidumbre constante sobre el futuro.

No sabía si volvería a trabajar.

No sabía si volvería a estudiar.

No sabía si volvería a escribir.

Ni siquiera sabía si volvería a sentirme útil.

Cuando pierdes la movilidad, la sociedad suele pensar en las barreras físicas.

Las escaleras.

Las puertas.

Los bordillos.

Pero existe otra barrera mucho más silenciosa.

La digital.

Porque hoy gran parte de nuestra vida ocurre detrás de una pantalla.

Trabajamos desde una pantalla.

Estudiamos desde una pantalla.

Nos comunicamos desde una pantalla.

Gestionamos nuestro dinero desde una pantalla.

Nos relacionamos desde una pantalla.

Y cuando no puedes utilizar esa pantalla, el mundo se vuelve mucho más pequeño.

Yo lo descubrí de la forma más dura.

Tenía ideas.

Tenía ganas.

Tenía proyectos.

Pero no tenía forma de ejecutarlos.

Mi cuerpo había dejado de responder.

Sin embargo, la tecnología sí lo hizo.

Primero llegó el seguimiento ocular.

Por primera vez podía controlar un ordenador utilizando únicamente la mirada.

Aquello que para muchas personas podía parecer una curiosidad tecnológica, para mí fue una revolución.

Volví a navegar por internet.

Volví a escribir.

Volví a comunicarme con autonomía.

Volví a sentir que podía hacer algo por mí mismo.

Y aunque era un sistema lento y exigente, me abrió una puerta que creía cerrada para siempre.

Años después llegó MouthX.

Y con él llegó algo todavía más importante.

La sensación de recuperar parte de mi independencia.

Gracias a MouthX puedo controlar mi ordenador, mi teléfono móvil, responder mensajes, gestionar correos electrónicos, utilizar aplicaciones bancarias, navegar por internet, controlar la música del coche mediante CarPlay y realizar decenas de tareas que antes dependían constantemente de otras personas.

Lo que para muchos son acciones rutinarias, para mí representan libertad.

Porque la accesibilidad no consiste únicamente en poder acceder a una herramienta.

Consiste en poder decidir por ti mismo.

Y esa diferencia cambia la vida.

La prueba más evidente llegó durante la pandemia.

Mientras muchas personas veían la formación online como una solución temporal, para mí era una oportunidad histórica.

Decidí presentarme a la prueba de acceso a la universidad para mayores de 25 años.

No sabía si sería capaz.

Hacía años que no estudiaba.

Mi situación física era compleja.

Pero necesitaba demostrarme algo.

Necesitaba demostrarme que mi vida no había terminado.

Gracias a la accesibilidad digital pude seguir todo el proceso desde casa.

Asistí a clases virtuales.

Consulté materiales online.

Preparé exámenes.

Entregué trabajos.

Y finalmente conseguí una nota que me permitió acceder al Grado de Ingeniería Mecánica, donde continúo estudiando actualmente.

Sin accesibilidad digital, aquello habría sido imposible.

Pero no todo ha sido fácil.

También he encontrado barreras.

Barreras que no aparecen en los folletos de inclusión.

Por ejemplo, no he podido cursar determinadas prácticas de laboratorio porque no existían adaptaciones adecuadas.

En lugar de buscar soluciones, algunas instituciones optaron por la vía más sencilla: excluirme.

Y esa experiencia me enseñó algo importante.

La accesibilidad no consiste únicamente en permitir entrar.

Consiste en permitir participar.

Porque de poco sirve abrir una puerta si después no puedes avanzar por el camino.

Lo mismo ocurre en el ámbito laboral.

Gracias a la tecnología puedo colaborar cada día con el equipo de Aurax.

Participo en reuniones.

Trabajo en proyectos.

Comparto ideas.

Tomo decisiones.

Aporto valor.

No desde una excepción.

No desde la caridad.

No desde un favor.

Desde mi capacidad profesional.

Y eso también es accesibilidad.

La accesibilidad no es un privilegio.

Es una herramienta para que las personas podamos demostrar lo que somos capaces de hacer.

A menudo me preguntan cuál es la barrera más difícil que he encontrado.

Y la respuesta sorprende.

No ha sido tecnológica.

Han sido los prejuicios.

Porque muchas veces la dificultad no estaba en utilizar una herramienta.

Estaba en convencer a otros de que podía hacerlo.

Por eso creo que todavía tenemos mucho trabajo por delante.

Necesitamos más formación.

Más conocimiento.

Más difusión de la tecnología asistiva.

Más accesibilidad incorporada desde el diseño.

Y, sobre todo, más personas con diversidad funcional participando en la creación de las soluciones que después van a utilizar.

Porque nadie entiende mejor una necesidad que quien convive con ella cada día.

Hoy sigo estudiando.

Sigo escribiendo.

Sigo trabajando.

Y actualmente estoy escribiendo mi segundo libro de manera completamente independiente.

El primero, Respirar con el alma, comenzó con un sistema de seguimiento ocular y terminó gracias a MouthX.

Eso resume perfectamente lo que la accesibilidad digital ha significado para mí.

No me ha devuelto la movilidad.

No ha borrado mi enfermedad.

No ha hecho desaparecer las dificultades.

Pero me ha devuelto algo igual de importante.

La posibilidad de seguir construyendo mi futuro.

Por eso siempre digo que la accesibilidad digital no consiste únicamente en acceder a un ordenador.

Consiste en acceder al mundo.

Y cuando la tecnología se diseña pensando en las personas, deja de ser tecnología.

Se convierte en libertad.

También te puede interesar